jueves, 26 de abril de 2007

A la caza del millonario

Pitín había estado buscando. Buscaba a un millonario. Y lo buscaba para asesinarlo. No debía ser difícil encontrar referencias de alguien con tanto dinero y de paso, tampoco sería difícil encontrar cien motivos para desear su muerte. El hecho de que, supuestamente, sus antepasados hubieran amargado la vida de los de Ona no eran suficientes. Que ella se lo hubiera pedido, tal vez sí. Pero todo sería más fácil si descubría que se había enriquecido explotando a niños y robando a viejecitas. Un multimillonario debería haber hecho algo malo. La gente honrada no se hace millonaria. Pitín buscaba a Augusto, pero también buscaba su lado más oscuro. La búsqueda no iba a resultarle tan sencilla como esperaba.

Efectivamente encontró información sobre su víctima. Pero no era lo que esperaba. En efecto Augusto había tenido mucho dinero. Muchísimo. Pero no había necesitado robar a nadie para lograrlo. Había heredado una considerable suma de dinero pero la había ampliado sobradamente gracias a acertadísimas inversiones en las tecnologías más punteras: telecomunicaciones, biotecnología, aeronáutica... Pero curiosamente sus empresas destacaban por dedicar significativos porcentajes de los beneficios a la transferencia de tecnología a universidades y a la cooperación con países en vías de desarrollo. El tal Augusto fonnosequé (era incapaz de recordar el nombre completo; ¿no podría tener uno sencillito como el suyo?) había sido pionero en la firma de compromisos con entidades de comercio justo así como en la participación en programas de microcréditos. Incluso había sido propuesto al premio Príncipe de Asturias por haber liberalizado las patentes de los medicamentos que fabricaban para su distribución en paises del tercer mundo (al parecer no llegaron a concederle el galardón porque anunció previamente que sus convicciones republicanas le impedirían aceptarlo). Y toda esa información la había encontrado con gran esfuerzo ya que jamás había sido utilizada con fines publicitarios. En fin. No era el curriculum de villano que esperaba.

Sin embargo lo más sorprendente estaba por llegar. Resultaba que el discreto filántropo ni siquiera era millonario. Las últimas informaciones que aparecían sobre él, justo después de lo que parecía su única excentricidad (un viajecito turístico al espacio que, según pudo descubrir, ocultaba la noble misión de ayudar a financiar numerosos proyectos de la agencia espacial europea), indicaban que sus empresas habían sido malvendidas por su hijo, que lo había dejado en la ruina poco antes de desaparecer. ¿Significaría eso que ya no era necesario liquidarlo? Tenía que hablar con Ona del asunto, pero le preocupaba su reacción. Si efectivamente había visto a uno de sus antepasados sediento de venganza tal vez la ruina no fuera castigo suficiente y quisiera matarlo de todas formas. Pero si el hecho de que ya no tuviera dinero para financiar el Club hacía cambiar de idea a Ona podría significar que en efecto su amor era quien se escondía bajo el nombre de Hades... Ninguna solución parecía buena.

En ese momento oyó la puerta. Era Ona.

- Hola cariño. ¿Qué haces todavía vestido?
- Eeeeeh... Yooooo... Buenoooo...
- ¿No te alegras de verme como de costumbre?
- Sí, sí. Claro. Es que... Verás... Tenemos que hablar...
- ¡Ups! Qué mal ha sonado eso... - dijo poniendose seria, justo antes de volver a sonreir pícaramente.- ¿Cómo se llama?
- ¿Quién? ¡Oh! ¡No! No, no es eso -Pitín se había puesto como un tomate y Ona reía a carcajadas.- Quería hablar de lo del millonario.

Ahora Ona se había puesto seria de verdad. Estaba turbada.

- Perdona mi amor. No sé cómo he podido decirte todo aquello antes. Es una locura. La sola idea de matar a alguien me pone enferma. No me hagas caso, por favor.

Pitín sintió tal alivio que le pareció flotar. Aquella era la mejor respuesta que podía recibir. No había dicho nada de la ruina de Augusto y sin embargo Ona descartaba el asesinato. ¿Cómo había podido dudar de ella? Efectivamente, Pitín era un estúpido y daba gracias a Dios de tener a una mujer inteligente y culta a su lado para guiar sus pasos. En aquel momento la admiraba más que nunca por su buen juicio. Y esa admiración se estaba empezando a manifestar en forma de presión. Una presión que había empezado en su corazón y que se trasladaba hasta más abajo de su vientre. La atrajo hacia sí y la abrazó con fuerza mientras la besaba.

- Eso ya me gusta más... - dijo Ona mientras le acariciaba la nuca.
- Mmmmmh... Esto me recuerda que el otro día compré una peliculita que podríamos ver juntos. Me han dicho que aporta ideas interesantísimas sobre qué hacer con esos juguetitos que aparecieron misteriosamente en el armario.
- Ah! ¿Y a qué estás esperando para ponerlo?

Pitín sacó el DVD que había escondido bajo unos informes del trabajo a los que nadie hacía caso y encendió la tele. Sus mejillas sonrosadas se quedaron pálidas al ver la imagen que emitía el telediario. Apagó el televisor antes de que Ona lo viera y se dirigió a la puerta.

- ¿A dónde vas? Tenemos aquí todo lo que necesitamos...
- Es que... Verás... Acabo de acordarme que tengo que ir a ver a Urpiano. El pobre está en el hospital y hace días que no voy a verlo y es mi amigo y me siento mal y...
- Pero podrá esperar un par de horitas hombre. ¿O acaso piensas dejarme así?
- Lo siento mi amor. Sabes que no hay nada que me apetezca más que... bueno ya sabes. Pero el horario de visitas está a punto de acabar y se lo debo. Lo siento. Lo siento.
- Bueno, pues espera que me voy contigo.
- No, no, tranquila. Tú descansa que vienes de trabajar. Hablamos luego. Adiós.

Ona se quedó mirando a la puerta. Era extraño. Aquello no era propio de su Picio. Pero en el fondo le gustaba que fuera amigo de sus amigos. No era bueno que se pasara el día encerrado. Y pensándolo bien a ella no le iría mal descansar un poco. De todos modos... Había algo raro en la manera en que se había marchado. ¿Qué estaba haciendo cuando se acordó de Urpiano..? Lentamente se acercó al televisor y lo encendió. No podía creer lo que veían sus ojos. No reconocía al hombre de la foto, pero aquel nombre era inolvidable. Augusto Von Tischden de Espinosa, el misterioso millonario, había muerto en extrañas circunstancias. No podía ser. Una duda la asaltó. Y si Picio... No. No podía ser. Sin pensarlo se dirigió al ordenador. Jamás se le había pasado por la cabeza revisar las cosas de Picio pero... no necesitó buscar demasiado. El navegador seguía abierto y mostraba numerosas páginas con información sobre el millonario.

Pitín corría sin saber bien hacia donde. Como no soportaba la idea de mentir a Ona sus pies lo llevaban hacia el hospital. Y mientras corría, pensaba. Augusto había muerto. ¿Y si Ona ya lo sabía cuando le dijo que olvidara el asunto del asesinato? ¿y si había sido ella? Aún peor. ¿Y si había encontrado a otro más decidido para hacer el trabajo? No. Aquello no podía ser. Ona lo quería. O al menos él la quería a ella. Perdonaría lo que hiciera falta. Era la mujer de sus sueños y haría lo que fuera necesario para ganarse su cariño. Si eso implicaba cargar con un asesinato, lo haría. Pero en cualquier caso, Urpiano estaba en peligro y debía verlo.

15 comentarios:

Norma dijo...

En qué momento se me ocurriría a mi apuntarme a un club de las noches en vela!!!! Qué hago yo aquí a estas horas!!!!

Norma dijo...

Muy conseguido!! Por un momento he dudado de Ona hasta yo.

De Augusto ya se encargó Kutxi, pero ahora, qué hacemos con Gonzalito??? Vamos a permitir que siga expandiendo los genes de Bofarull por el espacio/tiempo????

dalr dijo...

Per qué te ha pasado? Si a esas horas hasta yo estaba durmiendo... Claro, como te pasas la tarde chateando con los amigotes... :D

Pues le he estado dando vueltas al caso de Gonzalito. Algo habrá que hacer con él, claro. ¡A matar, a matar! :S

Irene dijo...

jajajaja, me encantó esta parte. Ona y Picio flipando con el asesinato de Augusto y llenos de preguntas. ¿Pero quien mató a Augusto y por qué si era un filántropo? mmmm.
En cuanto a Gonzalito, como dice una película "tú asesina que nosotras limpiamos la sangre" :_)
Feliz trasnocheo

Auror dijo...

Ayyyy que me pierdo donde c... se ha metido Gemma

kutxi dijo...

Jodó... qué bueno era Augusto... y yo sin saberlo, ahora me siento culpable, jajaja.

dalr dijo...

Auror, estoy viendo cómo encajo a Gema, pero es que tengo que buscarle sitio también al novio... Qué estrés. Si nos vemos lo hablamos.

Kutxi, es que siempre se van los mejores. No sabías que hasta el más cabrón cuando se muere resulta que era un angelito? Pero vamos, tal y como está la historia, si quieres resucitarlo, tú mismo. Aunque sea encarnado en su hijo Gonzalín (que por cierto, se insinúa por esos mundos de bliogs que es la próxima víctima...)

Anónimo dijo...

Ei chicos. tengo problemas en acceder, asi que me vereis como anonimo, pero tranquilos que soy yo. Auror tranquilo con gema tengo una opcion para que en el proximo post puedes seguir con ella. lo que sea para ayudar a la gente ha encontrar su camino. oye darl, te envio una sugerencia a tu trama, ya se que la tuya era más "canyera". besos. Blackjocker

Irene dijo...

El novio de auror...¡por ahi leí que era un agente doble!

Auror dijo...

Irene¡¡¡, jajaja, el novio de Auror noooooo, el de Gemma juajuajua

Norma dijo...

Tranquila Auror, si supieras la de líos que nos hacemos,jejeje...

Mientras no llame a Dalr gambita!!

XDDDDDD

dalr dijo...

Gambita yo? Ni que fuera un vulgar guiri asándome en la playa de la Barceloneta... Un respeto, eh?

Black... no he recibido nada. Tú ves haciendo que lo mío eran sólo sugerencias. Le he dado alguna pista a Norma e Irene y en general les gusta, pero quieren más sangre. Tendré que buscar un final más Shakespeariano...

Norma dijo...

Blackjocker, son las Dixie Chicks.

Irene dijo...

jajajaja :_) auror perdona, andaba dormida cuando escribí eso. Me refería al novio de Gemma,por supuesto.
Bueno, a ver si continúa la historia, que hay que matar a gonzalito >:)

dalr dijo...

Uf! Creo que la lié el otro día cuando pedí permiso para mover a algunos personajes. Que eso no significa que nadie más pueda escribir, faltaría más. Yo iré dando pistas de por dónde pueden ir los tiros y el capi igual. Pero cada cual, con lo que se vaya contando, puede ir haciendo de las suyas. Mientras no metamos más personajes, ni colgantes, ni móviles por medio, todo va bien.