martes, 1 de mayo de 2007

Suspicious Minds

No... no era posible. Picio no podía ser el asesino. Le había contado su sueño, la súplica de Salvador, pero no podía ser que se lo hubiera tomado tan a pecho... Picio le había dicho que haría cualquier cosa por ella, pero un asesinato... era una locura!! Y si Picio estaba lo bastante loco para matar por ella, por qué no se lo había dicho??? Al fin y al cabo, si Picio era un asesino, ella estaba tan metida en esto como él. O acaso pensaba cargar con el muerto, nunca mejor dicho, él sólo.
En ese momento sonó el teléfono. El politono era nuevo. Picio le había pedido el móvil para bajar la misma canción para los dos. No había querido decirle cual. Era una sorpresa. A Picio le encantaba prepararle sorpresas. Reconoció la canción. Era Bonnie and Clyde. ¿Sería un mensaje? Estaba intentando decirle que se preparara para huir de la justicia???'
http://www.youtube.com/watch?v=Fn6tq6IS3jg
-¿Sí?
-Ona, soy Nerea, ¿podemos hablar?
-Nerea, ¿qué pasa?
-¿Qué pasa? ¿Qué NO pasa? No para de venir gente, han dado una paliza a un policia, este barrio cada día está peor.
-¿Estás sola? ¿Quieres que venga?
-No, no, Al ha vuelto, y parece que está bien, aunque lo he notado un poco raro. Dice que me acompañará al Blue Bar esta noche, que no quiere que vaya sola.
-Bueno, un poco raro lo ha sido siempre...la gente de mar ya se sabe...
-Si, supongo que no será nada... ¿Tú estás bien?
-Sí, un poco cansada. Acabo de volver de la Universidad, he sustituido a una colega en la tienda de fotocopias.
-Bueno, pues descansa, si Picio te deja!! Hasta la noche!!
-Hasta luego, guapa!!

No podía descansar. Necesitaba saber la verdad. Si Picio había matado a Augusto, ella era tan culpable como él. No dejaría que cargara sólo con la culpa. Si quería huir, se irían juntos. Y si pensaba entregarse, le explicaría a la policía lo de Salvador. Que investigaran, verían que era verdad... Dios!!! Su único testigo de cargo llevaba 100 años muerto. Si Picio se entregaba, no lo iba a librar nadie de la cárcel. 20 años separados... No podría soportarlo. Tenían que irse... y cuanto antes mejor. No podía esperar a que volviera. Iría a buscarlo. A ver a Urpiano, había dicho...


Ona salió al Passeig del Born, bajó por la calle de la Volta dels Tamborets, y atravesando las callejuelas del Born llegó hasta la Barceloneta. En la recepción del hospital del Mar, preguntó por la habitación de Urpiano, y subió hasta la cuarta planta corriendo. Al llegar a la puerta de la habitación, se detuvo un momento a recuperar el aliento. En ese momento, Ona oyó a Picio. Qué alivio, estaba allí, no había huido sin ella. Le estaba diciendo a Urpiano que tuviera cuidado con... con Ona!!!! Con ella!!! Una cosa es que hubiera matado a Augusto por ella... estaba mal, muy mal, pero lo aceptaría y le daría su apoyo... Pero mentir como una comadreja, y cargarla con una muerte con la que no tenía nada que ver... eso era intolerable!!!
Ona entró en la habitación de Urpiano.
-Uy, uy -dijo Urpiano- chico, ten cuidado!!
Picio se dio la vuelta para ver qué pasaba y casi no tuvo tiempo de ver qué se le venía encima. Era Ona, sin duda, pero no parecía su Ona. Estaba hecha una furia.
-Pero cómo te atreves a culparme a mí, cucaracha!!! La primera patada en la espinilla hizo que se doblara de dolor.
-Mentiroso!!! falso!!! Si es que era demasiado bonito para ser verdad!!! -Se colgó de su cabeza y lo tiró al suelo- Rata!! Sabandija!! Con una última patada al espinazo de Picio, Ona salió corriendo y llorando de la habitación.
-Grrrrrrr, muchacho, esa jaca tiene sangre en las venas!!! Anda ven, te dejo la cama, que te hace más falta que a mi.

jueves, 26 de abril de 2007

A la caza del millonario

Pitín había estado buscando. Buscaba a un millonario. Y lo buscaba para asesinarlo. No debía ser difícil encontrar referencias de alguien con tanto dinero y de paso, tampoco sería difícil encontrar cien motivos para desear su muerte. El hecho de que, supuestamente, sus antepasados hubieran amargado la vida de los de Ona no eran suficientes. Que ella se lo hubiera pedido, tal vez sí. Pero todo sería más fácil si descubría que se había enriquecido explotando a niños y robando a viejecitas. Un multimillonario debería haber hecho algo malo. La gente honrada no se hace millonaria. Pitín buscaba a Augusto, pero también buscaba su lado más oscuro. La búsqueda no iba a resultarle tan sencilla como esperaba.

Efectivamente encontró información sobre su víctima. Pero no era lo que esperaba. En efecto Augusto había tenido mucho dinero. Muchísimo. Pero no había necesitado robar a nadie para lograrlo. Había heredado una considerable suma de dinero pero la había ampliado sobradamente gracias a acertadísimas inversiones en las tecnologías más punteras: telecomunicaciones, biotecnología, aeronáutica... Pero curiosamente sus empresas destacaban por dedicar significativos porcentajes de los beneficios a la transferencia de tecnología a universidades y a la cooperación con países en vías de desarrollo. El tal Augusto fonnosequé (era incapaz de recordar el nombre completo; ¿no podría tener uno sencillito como el suyo?) había sido pionero en la firma de compromisos con entidades de comercio justo así como en la participación en programas de microcréditos. Incluso había sido propuesto al premio Príncipe de Asturias por haber liberalizado las patentes de los medicamentos que fabricaban para su distribución en paises del tercer mundo (al parecer no llegaron a concederle el galardón porque anunció previamente que sus convicciones republicanas le impedirían aceptarlo). Y toda esa información la había encontrado con gran esfuerzo ya que jamás había sido utilizada con fines publicitarios. En fin. No era el curriculum de villano que esperaba.

Sin embargo lo más sorprendente estaba por llegar. Resultaba que el discreto filántropo ni siquiera era millonario. Las últimas informaciones que aparecían sobre él, justo después de lo que parecía su única excentricidad (un viajecito turístico al espacio que, según pudo descubrir, ocultaba la noble misión de ayudar a financiar numerosos proyectos de la agencia espacial europea), indicaban que sus empresas habían sido malvendidas por su hijo, que lo había dejado en la ruina poco antes de desaparecer. ¿Significaría eso que ya no era necesario liquidarlo? Tenía que hablar con Ona del asunto, pero le preocupaba su reacción. Si efectivamente había visto a uno de sus antepasados sediento de venganza tal vez la ruina no fuera castigo suficiente y quisiera matarlo de todas formas. Pero si el hecho de que ya no tuviera dinero para financiar el Club hacía cambiar de idea a Ona podría significar que en efecto su amor era quien se escondía bajo el nombre de Hades... Ninguna solución parecía buena.

En ese momento oyó la puerta. Era Ona.

- Hola cariño. ¿Qué haces todavía vestido?
- Eeeeeh... Yooooo... Buenoooo...
- ¿No te alegras de verme como de costumbre?
- Sí, sí. Claro. Es que... Verás... Tenemos que hablar...
- ¡Ups! Qué mal ha sonado eso... - dijo poniendose seria, justo antes de volver a sonreir pícaramente.- ¿Cómo se llama?
- ¿Quién? ¡Oh! ¡No! No, no es eso -Pitín se había puesto como un tomate y Ona reía a carcajadas.- Quería hablar de lo del millonario.

Ahora Ona se había puesto seria de verdad. Estaba turbada.

- Perdona mi amor. No sé cómo he podido decirte todo aquello antes. Es una locura. La sola idea de matar a alguien me pone enferma. No me hagas caso, por favor.

Pitín sintió tal alivio que le pareció flotar. Aquella era la mejor respuesta que podía recibir. No había dicho nada de la ruina de Augusto y sin embargo Ona descartaba el asesinato. ¿Cómo había podido dudar de ella? Efectivamente, Pitín era un estúpido y daba gracias a Dios de tener a una mujer inteligente y culta a su lado para guiar sus pasos. En aquel momento la admiraba más que nunca por su buen juicio. Y esa admiración se estaba empezando a manifestar en forma de presión. Una presión que había empezado en su corazón y que se trasladaba hasta más abajo de su vientre. La atrajo hacia sí y la abrazó con fuerza mientras la besaba.

- Eso ya me gusta más... - dijo Ona mientras le acariciaba la nuca.
- Mmmmmh... Esto me recuerda que el otro día compré una peliculita que podríamos ver juntos. Me han dicho que aporta ideas interesantísimas sobre qué hacer con esos juguetitos que aparecieron misteriosamente en el armario.
- Ah! ¿Y a qué estás esperando para ponerlo?

Pitín sacó el DVD que había escondido bajo unos informes del trabajo a los que nadie hacía caso y encendió la tele. Sus mejillas sonrosadas se quedaron pálidas al ver la imagen que emitía el telediario. Apagó el televisor antes de que Ona lo viera y se dirigió a la puerta.

- ¿A dónde vas? Tenemos aquí todo lo que necesitamos...
- Es que... Verás... Acabo de acordarme que tengo que ir a ver a Urpiano. El pobre está en el hospital y hace días que no voy a verlo y es mi amigo y me siento mal y...
- Pero podrá esperar un par de horitas hombre. ¿O acaso piensas dejarme así?
- Lo siento mi amor. Sabes que no hay nada que me apetezca más que... bueno ya sabes. Pero el horario de visitas está a punto de acabar y se lo debo. Lo siento. Lo siento.
- Bueno, pues espera que me voy contigo.
- No, no, tranquila. Tú descansa que vienes de trabajar. Hablamos luego. Adiós.

Ona se quedó mirando a la puerta. Era extraño. Aquello no era propio de su Picio. Pero en el fondo le gustaba que fuera amigo de sus amigos. No era bueno que se pasara el día encerrado. Y pensándolo bien a ella no le iría mal descansar un poco. De todos modos... Había algo raro en la manera en que se había marchado. ¿Qué estaba haciendo cuando se acordó de Urpiano..? Lentamente se acercó al televisor y lo encendió. No podía creer lo que veían sus ojos. No reconocía al hombre de la foto, pero aquel nombre era inolvidable. Augusto Von Tischden de Espinosa, el misterioso millonario, había muerto en extrañas circunstancias. No podía ser. Una duda la asaltó. Y si Picio... No. No podía ser. Sin pensarlo se dirigió al ordenador. Jamás se le había pasado por la cabeza revisar las cosas de Picio pero... no necesitó buscar demasiado. El navegador seguía abierto y mostraba numerosas páginas con información sobre el millonario.

Pitín corría sin saber bien hacia donde. Como no soportaba la idea de mentir a Ona sus pies lo llevaban hacia el hospital. Y mientras corría, pensaba. Augusto había muerto. ¿Y si Ona ya lo sabía cuando le dijo que olvidara el asunto del asesinato? ¿y si había sido ella? Aún peor. ¿Y si había encontrado a otro más decidido para hacer el trabajo? No. Aquello no podía ser. Ona lo quería. O al menos él la quería a ella. Perdonaría lo que hiciera falta. Era la mujer de sus sueños y haría lo que fuera necesario para ganarse su cariño. Si eso implicaba cargar con un asesinato, lo haría. Pero en cualquier caso, Urpiano estaba en peligro y debía verlo.

martes, 24 de abril de 2007

La Fragua de Holofernes

En medio del Puerto de Barcelona, entre sus muelles, hay una furgoneta de la policia autonomica catalana aparcada, aparentemente de guardia... Aparentemente, porque en su interior hay una sala de vigilancia de última tecnologia que no tiene nada que ver con los Mossos. En una de sus terminales, una mujer rubia mantiene una video conferencia con un hombre vestido con un uniforme de alguien de muy alto rango.

-Pero señor. Creí que era cosa nuestra encargarnos de las Musas...

-Eso fue antes de confirmar que Caronte ha llegado a tiempo, agente Kyra.

-Como dice, señor? Caronte en Barcelona? Pero por que? Acaso no confiaba en mi equipo?

-Eso no es de su incumbencia, teniente Kyra. Aunque le puedo asegurar que no ha fracasado en su misión.Han logrado el objetivo primario: Tienen el colgante y el doctor Prometeo ha logrado las muestras. Su mision ha finalizado. Vuelvan a la base de operaciones en la ciudad. Eso es todo.

-Gracias, señor. Tan pronto eliminemos pruebas nos encontrará en la Base, señor.

-Por cierto, teniente Kyra.Lamento que haya tenido que abatir a Cancerbero.Buen profesional... lástima de su ambición.Hasta nueva orden usted sera el Cancerbero en funciones.

-Es un honor, señor. Le prometo que no le defraudaré Hades, señor.

-Eso espero, Nuevo Cancerbero. Eso espero.

Un escalofrio recorrió la medula espinal de la agente Kyra. Era la nueva jefa de operaciones tácticas del ejercito del Inframundo. Aunque en funciones. Apago el Medusa y se volvio hacia el hombre que se sentaba en la otra terminal que había en la furgoneta. Ese hombre la fascinaba y le daba miedo al mismo tiempo.

-Ya lo ve, tal y como le comenté, señor. En cuanto me ha puesto en contacto con Hades me ha confirmado el puesto.Aunque no me puedo creer que no me envié para la operación Rayo de Zeus.

-Quiza por que solo esta en este cargo en calidad provisional...

-Si, pero soy yo la que manda. Todavia no entiendo porque Hades me ha enviado a un Mentor en una operación táctica. Y menos a uno que no ha mencionado.

-Agente Kyra...

-Cancerbero Kyra o Cancerbero a secas.

-Bien, Cancerbero. Mi misión es comprobar que la muerte del anterior Cancerbero ha sido por las causas que remiten en su informe.

-Insinua que yo tenia otros motivos para eliminar al anterior jefe de táctica? En mi informe explico que en el momento de recibir de manos del
Doctor Prometeo las pruebas y el colgante, el Capitan Adam j. Skelstein, Cancerbero del Inframundo, ha intentado huir con ellos disparando a los dos soldados estigios. Los dos han muerto. En mi caso he procedido a detenerle. El resultado: él abatido y yo estoy viva.Fin.

-Bueno eso dice usted y la declaración del Doctor Prometeo. Por mi ya me vale, al fin y al cabo usted no ha traicionado a la Compañía...y eso es lo que importa. No obstante. Recuerde que en caso de haber un Mentor en una investigación, este se le considera de un grado superior que el del oficial de más rango que se encuentre dentro del equipo. Asi que ahora usted...

-Yo me debo a las ordenes, señor...

-Señor?

-Cancerbero Mentor, señor.

-Me alegro de trabajar con usted Teniente Kyra. Si no hay agentes de por medio puede llamarme Capitan o Al, como guste.

Parece que el lavado de cerebro de la niña ha funcionado. Kyra cree que ha sido ella la que se ha “cargado” al viejo,por traidor. Aunque en verdad, ella solo ha matado a los estigios que habia en la furgoneta. Lo único auténtico ha sido su conversación con Hades. Aun esta vivo y sigue en activo, en la Base Central de la Antártida. Mierda! Me va costar ir a por él. Pero, con mis recuerdos recuperados y todos los nuevos juguetitos del equipo de Kyra, acabaré la parte de aquí en Barcelona y luego ya veremos.Ya veremos.

-Agente Kyra, quién es el actual Caronte?

-Es un infiltrado en otras agencias de espionaje, su nombre es James. No entiendo por que él tiene que hacer todo el operativo solo.Podriamos hacer de unidad de apoyo.

-El rayo de Zeus?

-Usted no esta autorizado a saber nada más, señor.

-Cierto. Pero si incumbe a mi investigación... puedo exigir que me lo diga. Le ruego no me obligue a que se lo ordené.

-El rayo de Zeus era el nombre clave de la operación para capturar o eliminar a las Musas. Para ello, se nos habia ordenado vigilar a Asis y provocarle para que convocará a la Musas a un Conclave de urgéncia. Ese Conclave se realizaría en algun lugar del barrio del Borne.

-En donde del Borne?

-Parece ser que el Parnaso se encuentra cerca de donde colocamos la bomba para eliminar a una posible Musa. El nombre en clave es El club de las Noches en Vela. Y la tapadera es un Anti karaoke que se celebrará en el Blue Bar. Creo que Andromeda esta infiltrada entre ellos. Pero para poder actuar tiene que recibir ordenes directas de Cancerbero o de Caronte. Al parecer Hades no se fio del asunto y decidió enviar a ambos. Por si las moscas.Así de un modo u otro, el Rayo de Zeus destruirá a las Musas.

Dios mio! Asi que todo esto es una casualidad tremenda o una jugarreta. El Blue Bar como centro de reunion del Club, que no tengo ni idea de quienes son, entre ellos un infiltrado que será su fin. Y en todo esto, tengo a los dos chavales en la boca del lobo. Tres si cuento a Asis. No puedo salvarlos a todos si no se que pretende ese tal Andromeda.

-Sabe quién es Andromeda?

-No señor.Tan solo sé que si las ordenes no le son dadas en persona por uno de los dos jefes, Andromeda no actuará.Tampoco sé en que consiste el Rayo de Zeus. Caronte no se ha puesto en contacto con nosotros y Cancerbero nunca nos explicaba más allá de lo necesario. Era un paranoico y veia a traidores por todos lados.

-No será otro explosivo?

-No creo. Para eso no hubieran usado a Andromeda. Si se trata de destruir... nosotros somos perfectos.

-Bien. Por mi parte hemos acabado. Me puede decir cual es su siguiente paso, agente Kyra?

-Recoger al estigio Caparros. Se encuentra en el piso de alquiler de Asis. Por si hay más información. Pero aparte del colgante con el virus que hemos hallado, no hay nada más que destacar.

-Bien le acompañaré para acabar el informe y de paso me acerca a la ciudad.

Esa parte también ha quedado cubierta. Se creen que tiene el colgante correcto y que lo encontraron en “casa” de Asis. Siendo mi propia “casa”, no esta mal el cambio.Ahora se llevará al bruto que hay en ella y se acabó la brigada. Luego hablaré con Nerea y Alex para que no se acerquen a BB. No sé como les puedo convencer, pero lo haré.

Una vez subimos vemos que mi “puerta” todavia no esta en su sitio.

-Pero qué? Ese inútil no ha puesto la puerta.

-Esa es la eficacia que quiere demostrar en su nuevo cargo, Cancerbero?

Su mirada me traspasa y casi me mata. Dentro encontramos al estigio vestido de policia antidisturbios tendido en suelo. Esta inconsciente.
Menuda paliza le han dado.

-Caparros, me oye?

-Esta muy mal. Yo lo llevaré abajo...

-No señor. Yo puedo.

Pero que bestia! Se lo carga como si fuera un saco de plumas. Jamas ví una mujer tan fuerte. Es increible.

-Si no le importa, señor. Bajaré al soldado Caparros a la furgoneta y ahora subo para acabar con todo esto.

-No piensa investigar que ha pasado aquí?

-Claro que si, señor. Pero una vez haya colocado al agente en el vehiculo, me conectaré a la red de camaras que tiene el vecino de Asis.

-Qué vecino?

-Qué clase de Mentor es usted? No ha visto que el vecino de al lado tiene instalada una webcam en la puerta, con ella puede haber grabado a los atacantes del estigio. Pero todo me hace pensar en que ha sido el propio Asis.

Bien. Asi que alguien ha entrado en casa y ha dejado K.O. al soldadito de plomo. No me creo que haya sido Asis. Pero, entonces, quién?

-Al, estas aquí!

-Hola Nerea.

Me abraza con fuerza con lágrimas en los ojos. Ni que volviera de la Luna.tengo que evitar que vayan al BB mañana por la noche.

-Como es que te han soltado?

-Ya te dije que era un malentendido.Ahora la inspectora me ayudará a poner la puerta en su sitio. Pero hay otro problema. Alguien le ha dado una paliza a uno de los polis que estaba esperando aquí.No parece estar grave, pero no podrá bailar durante unos meses.

-Y quién ha podido ser?

-No lo sé.

-Y ahora que vamos hacer?

-Esperar a la inspectora.

Al cabo de unos momentos la Agente Kyra sube con un portátil Medusa.Como buena estigia sabe que si hay civiles tiene que disimular. Tal y como hemos “programado” actuaremos como policia y propietario de la casa.Otro punto a mi favor.

-Hola. Tengo unas imágenes que me gustaría que viera. La señorita és...?

-Mi vecina de al lado, Nerea.

-Bien tal vez pueda ayudarnos. Verá, para agilizar el tema le diré que he pedido una orden judicial y se me ha permitido conectarme a sus camaras de video, señorita. Gracias a un programa informático hemos reconstruido las tres caras de los asaltantes, y asi, a pesar de los pasamontañas poder identificarles. Alguno de ustedes les conoce?

En la pantalla aparecen tres jovenzuelos con estetica skin. Ni idea de quién són.

-Oh Dios mio! Son los colegas de mi casero!

-Y que hacian en casa de su vecino?

-Iban a por mí. Son tan idiotas que se confundieron de puerta.Es que tuve problemas de mobbing con ese casero y le amenacé con denunciarlo. Y no le gusto.

-Bueno la cosa esta clara. Pondré a dos de mis hombres en vigiláncia las 24 horas en la puerta de casa. Si vuelven a aparecer les pillaremos. Buenas tardes.

-Inspectora permitame acompañarla. Nerea si quieres esperame aqui.Tomaté algo si quieres. como en tu casa.

-Es que pasa algo más?

-No cielo, tan solo quiero hablar contigo un momento.Ahora vuelvo.

Bajamos las escaleras y entramos en el coche.Le digo que de momento no hace falta su ayuda. Yo me quedaré e investigaré si esa chica sabe algo más sobre Asis y si es verdad eso de los tres pringaos.Nos despedimos.Vuelvo a entrar en casa y Nerea esta en el sofa llorando.

-Escucha Nerea. No te preocupes, les pillarán. Pero por si acaso es mejor que te olvides de ir al Karaoke. Entre tanta gente te pueden dar un mal tanto.

-Pero yo quiero ir. No voy a esconderme de esos capullos pelados.

-De acuerdo pero iremos juntos. Tu y yo.

-Vale. Pero con una condicion.

-Dime.

-Alex y yo cantaremos una canción juntos y si tu quieres cantaré otra contigo.

-Bueno la verdad es que pensandolo mejor... Yo quiero darte una sorpresa y he decidido cantar yo solo. Tranquila te gustará. No te enfades,vale?

-O.K. pero reza para que me guste.

Si cariño, te aseguro que te gustará. Puede que te mueras del gusto. Maldita sea! Tendré que ir de niñera. Bueno si así salvo a tres pájaros de un tiro. Ces´t la vie.O como se diga.

lunes, 23 de abril de 2007

La duda

Sin duda Pitín se estaba volviendo loco. No es que no le pareciera bien cantar esa canción. El problema era que no era la que tenía en mente. Llevaba días dándole vueltas al asunto y había pensado cantar algo que reflejara su estado de ánimo. Unas semanas atrás habría cantado un tango o un bolero. "Uno" hubiera sido su primera opción, o tal vez "El día que me quieras" si estaba optimista. Luego pensó en cómo se sentía y le vino a la mente "El rey" aunque la letra no tenía mucho que ver con su vida, más bien con su euforia. La imagen de la mampara de su ducha empañada, con la huella de la mano de Ona cláramente marcada le hizo pensar en "Gimme, gimme" de ABBA, aunque no le veía la relación. Acabó por pensar que "Too much love will kill you", de Freddy Mercury, representaba muy bien su futuro inmediato si seguía a ese ritmo. Finalmente decidió cantar algo no tuviera nada que ver con él y eligió "I'm just a gigolo" que podía quedar divertida. Pero cuando Ona le preguntó, con Laura Victoria al teléfono, vio sus ojos, sus labios, su cuello, su pelo... "Light my fire"

Había dicho el título de la canción de The Doors o su cuerpo había vuelto a liarlo para acabar en... Daba igual. Ona ya había colgado y, entusiasmada con la canción, estaba encendiendo el fuego de Picio con maestría. Durante las dos horas siguientes Pitín no pensó en la música ni en nada que no fuera Ona. Su cuerpo y sus deseos. La picardía en sus ojos que pedían más en cada no puedo más.

Cuando ella se marchó a trabajar tras la segunda ducha (esta vez echó el pestillo del baño para que no pudiera seguirla) Pitín se quedó recostado en la cama mientras saboreba el último sorbo del vino. Repasando las aventuras de los últimos días.

Tras el atentado en el Urpiano los miembros del club se habían vuelto más desconfiados. Las claves utilizadas eran más complejas y le costaba seguir el hilo de las conversaciones. Aún así había entendido algunas palabras sueltas que le permitían ir definiendo la situación. Era evidente que había una conspiración en marcha y el Club quería detenerla. Se trataba de un problema de seguridad nacional relacionado con un virus. Pensó que trataban de evitar una epidemia o, peor aún, un ataque biológico. Sin embargo no podía entender mucho más y, de repente, el chat dejó de funcionar y no volvió a poder entrar. Entonces fue cuando sonó el móvil.

Al revisarlo se dio cuenta de algo extraño. Aquel no era el mismo móvil que se había encontrado en los lababos. Lo supo al ver que en la agenda no aparecía aquel extraño SISA sino... ¡ONA! Sería casualidad...

Como en el otro móvil, el número que aparecía era demasiado largo para ser de un teléfono. Casi por instinto (jamás lo había tenido) se dirigió al ordenador. En la pantalla se mostraba la página de acceso al club con los campos para introducir la contraseña. La suya ya no funcionaba ni había manera de solicitar el ingreso. Introdujo ONA como nombre y el extraño número como contraseña. No podía ser tan fácil pero... Increíblemente estaba dentro.

¿Significaba eso que Ona estaba implicada en el Club? Pero de ser así, ¿por qué lo habría ocultado cuando él le había contado todas sus investigaciones? Debía investigar algo más.

El chat estaba vacío. Aparecía un único usuario al que llamaba The King. Pero había algo que no estaban antes: un botón con la palabra "archivo". Allí encontró un histórico de las conversaciones en el chat desde hacía varios años, perfectamente ordenadas por fechas. Pese a que aún no dominaba todos los códigos pudo entender algo sobre una extraña organización que realizaba experimentos peligrosos. La máxima preocupación la centraba una tecnología para el control mental y un virus que podía llevar a... ¿la inmortalidad? Aquello parecía ciencia ficción. Lo peor de todo es que, más o menos en la época en que Picio apareció en escena, todo se había desmadrado. Habían empezado a detectar y eliminar a sus infiltrados hasta el punto que uno de los miembros del club, el mismísimo SISA, había huído con alguna prueba.., para desaparecer poco después. En paralelo, habían desaparecido algunos de los miembros del equipo que investigaba la otra tecnología y todo apuntaba a que ambos descubrimientos podían caer en malas manos. Un tal Hades parecía ser quien manejaba todo el cotarro y, lo más preocupante, es que pese a no haber podido localizarlo, todo hacía indicar que estaba cerca y que mientras buscaba la tecnología se dedicaba a eliminar a los miembros del club. Se decía que su principal obsesión, además de controlar los descubrimientos, era acabar con quienes habían refinanciado el Club, poniendo en peligro sus fechorías. Luego las comunicaciones habían acabado repentinamente.

Picio empezó a atar cabos. Había infiltrados en el club y él se había estado paseando por allí, con el consentimiento de sus miembros, pero sin formar parte. Probablemente lo consideraban sospechoso. Además el tal Hades buscaba al filántropo que financiaba el Club. Urpiano tenía mucho dinero (ahora se daba cuenta de que la historia que contaba sobre cómo se hizo rico era bastante rara...) y habían estado apunto de matarlo. Además... No quería pensar en ello pero hacía un rato que Ona le había hablado de otro millonario... ¡y le había insinuado que debían asesinarlo! Ona. Que no le había dicho nada cuando su nombre aparecía como miembro del Club... Podía ser una casualidad... Pero tanta casualidad resultaba sospechosa. ¿Y si Ona era la infiltrada? Y si se había acercado a él para utilizarlo? Y los sueños que compartían... ¿Podría ser un efecto de la tecnología de control mental? Aquella idea le hacía sentirse muy mal. Aunque tal vez era que no estaba acostumbrado a pensar.

Ona era lo mejor que le había pasado nunca. Era tan inteligente, tan encantadora... Ella era mucho más de lo que un idiota como él podía esperar de la vida. Aquello era razón más que suficiente para sospechar. Pero también para vender su alma si era necesario. Ya nada le importaba. Si Ona era la infiltrada, incluso si era Hades, Pitín estaba enamorado. Lucharía por hacerla feliz y si eso implicaba matar al millonario ese, lo haría. Prefería morir sirviendo a la mujer que amaba que seguir siendo el imbécil que había sido toda la vida. Aunque aquellos sentimientos fueran fruto de una tecnología extraña, eran más de lo que la vida le había dado antes. Sí. Seguiría investigando, averiguaría de qué lado estaba Ona y, aunque deseaba con todas sus fuerzas que todo aquello fuera un cúmulo de casualidades, si finalmente resultaba que su amor era el mismísimo diablo bajaría a los infiernos para entregarle su alma.

domingo, 22 de abril de 2007

La vida es una tómbola, tom, tom, tómbola

Jamás había visto nada igual. Llevaba ya unos cuantos años trabajando como Mosso D'Esquadra y durante aquel tiempo había podido ver unos cuantos fiambres, pero como éste... como éste ninguno. Al menos la identificación había sido relativamente fácil gracias a que el cadáver llevaba un pasaporte, aunque algo chamuscado, en uno de los bolsillos del chándal. Augusto von Tischden era el nombre del difunto.

Para empezar el lugar en el que debía estar la cabeza lo ocupaba un extraño amasijo que, a primera vista, parecía estar compuesto por una masa de lo que antes fuera una cabeza humana mezclada con lo que parecía ser una bola informe de cristal. Era sólo una suposición, claro, lo primero que se le ocurrió. Hasta que no se realizara la autopsia no se podría averigüar qué era exactamente aquello.

Pero eso no era todo. Eso era lo más extravagante, pero no lo único raro de aquel cadáver. Se encontraba en medio de un descampado y el amasijo cabecil era, precisamente, el centro de un agujero de alrededor de un metro de hondo y con una circunferencia de unos cuatro metros. Agujero que, como el cuerpo, estaba renegrido y chamuscado. Agujero que nunca había estado allí, Enric conocía bien el descampado, era refugio habitual de indigentes, drogadictos, etc.



Jamás había visto nada igual. De pronto algo llamó la atención de Enric. Dentro de aquel amasijo de cristal y carne había algo, algo... ¡escrito! '¿Alguien tiene una lupa o algo así?' 'Sargento mire a ver si esta le vale'. '¿De dónde has sacado esto?' 'Es de mi chico, de jugete... perdone'. 'No te preocupes, quizás sea suficiente'. Acercó la lupa y trató de leer. 'Stolichnaya... ¿qué leches es Stolichnaya?' 'Sargento, Stolichnaya cómo... ¿cómo el vodka?'


(...)

Varios meses antes el sargento Enric Pí estaba en su mesa librándose de papeleo que había acumulado mientras a unos 400 kilómetros sobre su cabeza Augusto von Tischden aprovechaba que Boris y Vladimir dormían la mona para expulsar al vacío parte de las reservas de alcohol de los dos rusos. La ecuación consistía en: menos alcohol para los rusos, menos tormento para él. Mientras depositaba en el conducto de evacuación la botella de vodka Stolichnaya Augusto no podía hacerse a la idea de las vueltas que puede llegar a dar la vida y, sobre todo, de las vueltas que puede llegar a dar una botella de vodka en órbita.



Nota del kutxi: ya soy un asesino. :-D

sábado, 21 de abril de 2007

El secreto de Asis

No podía esperar más. El tiempo de espera prudencial conectado desde un mismo lugar había pasado… y nadie había respondido al mensaje…

Eso solo podía significar que absolutamente todos los miembros del club estaban en problemas… y todo por culpa suya… aquel maldito virus…

Antes de levantarse del ordenador y largarse de aquella pensión, hizo un rápido flashback mental, de cómo había llegado a meterse en aquello…



…aquellos primeros años en la red, aquellos años de salvaje hackeo, que además de meterle en el “círculo” de la élite undeground del planeta, habían provocado que llamara la atención de aquella organización… en principio sonaba genial: un departamento científico, que aunque bajo control militar, estaba destinado a desarrollar una tecnología que uniera las más avanzadas ciencias de computación informática, con la biología, con la nanotecnología...

…junto a él, reclutaron con suculentas ofertas económicas y melosas palabras, a diferentes genios de diferentes ramas de la ciencia… y de sectores menos nobles…

…muy pronto, en pocos años, tecnologías propias de los libros de ciencia ficción, empezaron a cobrar vida en aquellos laboratorios…

…se consiguió fusionar el cerebro humano con microchips informáticos, que nada tenían que ver con los clásicos basados en el silicio… las posibilidades eran infinitas: memoria y datos ilimitados, fusión perfecta con cualquier computadora, procesamiento de datos en paralelo, cálculos matemáticos hiperrápidos, subrutinas de pensamiento especiales… y todo a disposición del dueño del cerebro humano que voluntariamente se hubiese prestado a los implantes…


…la misión de él, fue la de encontrar el puente para transformar un virus informático, en un virus real… un virus programado para la función que se desease, que invadiera los organismos, célula a célula…

…era fácil soñar con los resultados positivos: virus programados para localizar células cancerígenas y destruirlas sin afectar en absoluto al resto… otros encargados de corregir anomalías genéticas de nacimiento (eliminar un cromosoma de más, añadir un gen que falta, sustituir otro defectuoso…)…

…desde el principio, se prometió no participar en el diseño de ningún virus que pudiera ser usado como arma biológica, e incluso guardó con el más absoluto celo y de forma discreta, los secretos de sus investigaciones… siempre le aseguraron que ese no era el fin de su investigación…

…y recordó como llego al descubrimiento por casualidad…

…para poder programar virus biológicos, primero debía hacerse experto en su código: el ADN, el código genético… así que ideó programas, que rozando la genialidad, analizaron y destriparon el código hasta límites no conocidos hasta entonces… hasta que finalmente lo comprendió… y leyó las leyes de la vida…

…y entre los mayores secretos, descubrió algo inquietante y espantoso: que la raza humana, que todos los seres vivos de este planeta, ESTABAN PROGRAMADOS PARA MORIR…

…que realmente la muerte no es inevitable… no es un fin… no es una consecuencia del desgaste de los cuerpos… de la imposibilidad del cuerpo para autorepararse eternamente…

…HABÍA UNA ORDEN PROGRAMADA EN NUESTRO ADN, PARA MORIR… en realidad, para cesar las autoreparaciones, para iniciar sutiles deterioros al azar… para hacernos envejecer en definitiva… para hacernos morir…

… Al principio el descubrimiento le resultó cruel… ¿cómo un Dios, o la naturaleza había diseñado aquello?...

…Y la solución era sumamente sencilla para él… un virus… un virus que invadiera el cuerpo, célula a célula, localizase el gen de la muerte… y lo eliminase…

…el resultado sería que no moriríamos, ¡que seríamos inmortales!, que nos mantendríamos jóvenes eternamente…

…inmediatamente después de aquella locura de revelación y solución… se dio cuenta de lo que en realidad suponía el supuesto milagro de la vida…

jueves, 19 de abril de 2007

Soñar dormida, soñar despierta

Ona se despertó de un salto. Otra vez los sueños. Estaba sudando.
-¿Picio?
No había nadie. A Picio le gustaba levantarse temprano, y eso que no tenía oficio conocido. Le gustaba ir cada mañana al mercado de la Boquería . Ya le conocían todos los vendedores del mercado. Un sábado fueron juntos a comprar, Ona se rió al acordarse de los piropos que le gritaban las pescaderas y las fruteras:

- Ya ha salido el sol en la Boquería!!!!!!!!
- Rubito, hoy vienes acompañado??? Y yo que quería invitarte a probar mis peras, jajja
- Picio, gambita, te chupaba hasta la cabeza!!!!!
-Vaya, vaya, Picio –le dijo Ona-, ahora entiendo porque te gusta tanto ir al mercado, jajaja. Estás más rojo que esos tomates, gambita!!!

Ona había estado soñando. Cuando Picio estaba a su lado, la cosa mejoraba. No soñaba tanto, y cuando lo hacía, los pesadillas no eran tan terribles. En el peor de los casos, siempre podía contar con un abrazo al despertar. Bueno, un abrazo para empezar…
Ona se desperezó, y sonrió al recordar los últimos días. Despertarse con el cuerpo de Picio encima del suyo era su nueva postura favorita. Salir lentamente del sueño, notando sus besos, sabiendo que tan pronto como abriera los ojos y los clavara en los de Picio, él se clavaría en su cuerpo.
O, pensándolo mejor, su nueva postura favorita era de pie, en la ducha. Cuando llegaba cansada de trabajar en el Blue Bar, y se duchaba para quitarse el olor a humo y el cansancio de las piernas. Picio esperaba unos minutos, a qué el agua se llevara el cansancio, y entraba en la ducha con ella. Ona le enjabonaba el pecho, los abdominales, con movimientos circulares… bajando las manos lentamente, hasta llegar a esa parte de su cuerpo que siempre se alegraba de verla. Picio la levantaba y la sentaba en una pequeña repisa de obra que alguien había mandado construir con mucho acierto. El agua caía sobre ellos. Había que ahorrar agua. Qué mejor que ducharse juntos, como siempre decía Liam. Liam!!! Quién se acordaba ya de aquel ególatra. Cómo había podido pensar que estaba enamorada. Cómo había podido dejarlo todo por él!!! De todos modos, estaba contenta. De no ser por Liam, nunca se hubiera ido de casa, y no hubiera conocido a Picio. A Picio, que cocinaba para ella como si fuera la reina de Inglaterra; que le hacía el amor en cualquier sitio, a cualquier hora, en cualquier postura… ahora que pensaba, su nueva postura favorita era cuando…
Ona, basta ya, céntrate!!! El sueño. Trata de recordar el sueño. Había algo diferente en el sueño de hoy. Algo que parecía importante… pero no podía recordarlo. Tal vez si iba a dar una vuelta. Muchas veces, paseando por la calle, los sueños volvían.

Bajó hasta el Paseo Marítimo y empezó a caminar hacia el monumento a Colón. Había grupos de turistas, jubilados, los vecinos de toda la vida… pero ese día había también grupos de chicos y chicas, con sus profesores. Parecía que estaban enganchando carteles en la pared. Curiosa, Ona se acercó.

-¿Qué estáis haciendo? –le preguntó Ona a dos chicas.
-Estamos colgando carteles para recordar a los muertos en atentados anarquistas.

Atentados anarquistas?!?!?!? ¡Salvador! Había soñado con Salvador. Ona no era Ona. Era Mariona, y Salvador había ido a visitarla. Le había explicado que su muerte no había sido accidental. Que el señor Bofarull había pagado para que le pegaran un tiro. Que no podía descansar. Que le vengara, por favor, que vengara su muerte.
-Pero ¿cómo? -Le había preguntado Mari-Ona-.
-Bofarull tuvo una hija: Matilde Bofarull, que se casó con un empresario alemán, llamado Ludwig. Ludwig apoyó económicamente a Hitler y éste, a cambio, le facilitó mano de obra barata para sus empresas. Vamos, que empleó a prisioneros de los campos de concentración como esclavos… en pleno siglo XX. Ludwig se hizo millonario. Tanto luchar, tanto sacrificio por los derechos de los obreros… para nada…
Salvador había empezado a llorar. Mari-Ona no podía soportar verlo sufrir así, saber que llevaba un siglo sufriendo.
-¿Qué puedo hacer para ayudarte?
-Matilde y Ludwig von Tischen de Espinosa tuvieron un hijo. Se llama Augusto. Y a su vez, Augusto ha tenido otro hijo, Gonzalo. Y Gonzalo tendrá hijos y el cabrón de Bofarull vivirá en ellos para siempre, mientras que yo… Yo hubiera debido ser tu padre!!!!!!
-Tu hubieras debido…???
-Sí, Mariona fue tu tatarabuela.
-Mariona… mi tata...qué?, pero ¿cómo puede ser?
Cuando me mataron, Bernat se casó con ella, pero al estallar la guerra civil, ambos partieron al frente, a luchar por la república. Tu abuela tenía 20 años. También se alistó, como enfermera. Fue violada y se quedó embarazada. En el frente descubrió que su pasión era la medicina, pero si se hubiera quedado aquí, no hubiera podido estudiar. Así que, cuando tu abuela nació, tu bisabuela la dio a una pareja del barrio, Ángela y Antonio, buena gente, que no habían podido tener hijos, y les hizo prometer que nunca le dirían que era adoptada. Ni siquiera tu madre lo sabe.

-¿Y tú lo sabes porque....?
-Jajaja, porque estoy muerto, Ona, porque al morir podemos meternos en todos los rincones y enterarnos de todo. Pero estoy harto. He intentado que alguna descendiente de Mariona lleve a cabo mi venganza, pero tú has sido la primera con quién he podido conectar.

-Si, mi madre te hubiera dado un golpe de plumero si se te hubiera ocurrido aparecer por casa...
-Tú eres diferente a tu madre y tu abuela. Tú eres como mi Mariona... luchadora, nada te asusta. Tu eres mi última esperanza. Mata a los descendientes de Bofarull, y Mariona y yo podremos descansar por fin juntos y en paz.
Ona no entendía la lógica de Salvador. ¿Cómo la muerte de unos inocentes puede traer la paz?
Si pudiera hablar con Mariona, saber qué deseaba ella... Empezó a notar un perfume de violetas... pero, no, no eran violetas, era colonia moderna...

-Dejadle espacio para que respire!!! Ya vuelve en sí.
Ona miró a su alrededor. Vio a un grupo de estudiantes que la rodeaban. Una de las chicas con las que había hablado antes le dijo:
-Te has desmayado de pronto. Estabas muy blanca. ¿te encuentras mejor?

-Si, sí, muchas gracias.
-¿Ona? ¿Qué te ha pasado?
-Picio, qué bien que te encuentro. Ya me quedo con él, chicas, gracias por todo

-Ala, tía, has visto a ese tío buenorro, si lo sé, me desmayo yo, tía.
-Ya te digo, tía!

-¿Podemos sentarnos un rato?
-Sí, claro, pero no mucho, no se vayan a estropear los escamarlanes que he comprado para hacer una paellita.
-Jajaja, vas a conseguir que engorde!!!
-No te preocupes, antes de que vayas al Blue tenemos tiempo de hacer una siesta.
-Pero las siestas engordan, Picio -canturreó Ona.
-No la que tengo en mente, Ona -canturreó Picio.
-Vamos andando, que te explico lo que me ha pasado. Verás, iba caminando, intentaba recordar lo que había soñado, y me he encontrado a estas chicas que enganchaban carteles para recordar a caídos en atentados de anarquistas. De pronto, me he desmayado y se me ha aparecido Salvador. Me ha dicho que Mariona había sido mi tatarabuela, que Salvador no había podido tener hijos y que quería matara a los descendientes de Bofarull, para que su sangre no siguiera reproduciéndose por los siglos de los siglos.



Habían llegado al portal de casa de Picio. Subieron y entraron en el piso. Era un piso antiguo, de los de antes, con pasillos largos y techos altos.
Guardaron el pescado en la nevera, y fueron a sentarse al comedor.


-Ona, lo que te ha pedido Salvador es muy grave. No se puede ir matando gente inocente por ahí sólo porque uno tiene un sueño, por muy repetido que sea el sueño, y vale, aunque hayamos soñado lo mismo. Al jurado le va a dar igual.
-Lo sé, Picio. Yo tampoco lo tengo nada claro. me ha dado mucha pena verle llorando, pero ... no sé, no pienso precipitarme. Tal vez deberíamos ir a buscar a ese millonario, hablar con él, intentar que compense la memoria de Salvador de alguna manera
-¿Un millonario? Debe estar acostumbrado a que la gente intente sacarle dinero con todas las excusas. Nos echará a la calle de una patada.
-Si no lo intentamos, no podemos estar seguros...

En ese momento sonó el móvil de Ona.
-¿Sí? Hola, Laura Victoria. ¿Cómo? Sí, si, por supuesto. Picio y yo cantaremos juntos. Bueno, él cantará algo en solitario, y después cantaremos juntos Relax, take it easy de Mika. ¿Cómo? ¿Que estás cerrando la lista de canciones? ¿Que qué cantará él en solitario? No me acuerdo del nombre. Un momento, que te lo paso.